La ruta jacobea está conformada por una
red de caminos de peregrinación que comunica los lugares más distantes de
Europa con la tumba del Apóstol. En 1987 fue declarada Primer Itinerario
Cultural Europeo por el Consejo de Europa. En 1993 se convirtió en Bien Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco y en 2004 recibió el Premio Príncipe de Asturias de la
Concordia.
Según cuenta la tradición, Santiago fue el apóstol que
predicaría en las tierras más lejanas de entre las conocidas, el límite
occidental. Dos de los discípulos de Santiago, Atanasio y
Teodoro, recogieron su cuerpo y su cabeza, y los trasladaron hasta Galicia,
arribando su embarcación a Iria Flavia, después de siete días de navegación.
Tras varias vicisitudes es enterrado en
un bosque conocido como Libredón en el Reino de Asturias. Tras ocho siglos
olvidada, la tumba fue encontrada por un ermitaño, de nombre Pelayo, entre el
820 y el 830.
Al enterarse el rey Alfonso II, acude
desde Oviedo para visitar el lugar y constatar la milagrosa revelación, siendo
el primer peregrino. Por orden de Alfonso II se edificó una modesta iglesia
sobre la tumba dedicada al culto a Santiago. La segunda basílica apostólica que
la monarquía levantó en Compostela fue consagrada por Alfonso III en el 899.
Santiago de Compostela constituía, a
finales del siglo X, un burgo de medianas dimensiones, aunque era considerado
un centro religioso de prestigio internacional. El peregrinaje, como fenómeno
medieval, tuvo un componente eminentemente religioso.
La peregrinación a Santiago de
Compostela alcanzó su célebre edad de oro durante los siglos XI, XII y XIII
cuando se trazó el camino físico en las zonas donde aún no existía, se
levantaron puentes que salvaron el curso de los ríos, se construyeron iglesias
y catedrales, y se ayudado a los monasterios con donaciones y redimiendo de
impuestos a los peregrinos que pasaban por sus tierras.
Otro de los aspectos fundamentales que
sostuvo el fenómeno de la peregrinación jacobea fue la hospitalidad del Camino
de Santiago, protagonizada tanto por los poderosos como por los humildes.
Los 8 Caminos
La web oficial del Xacobeo marca ocho
caminos hacia Santiago, aunque en sólo en uno de ellos el destino final es el
principio. El Camino Inglés lo conformaron peregrinos venidos del norte,
escandinavos, flamencos, ingleses, escoceses e irlandeses emplearon la ruta del
mar. Ferrol y A Coruña son los dos puntos de partida.
El Camino de Fisterra-Muxia es el
único trayecto que tiene en Santiago la ciudad de origen y no como meta. Se
parte hacia el Camino desde la Praza do Obradoiro y tras pasar Negreira y otras
pequeñas localidades se llega a Hospital, población que contó con un modesto
hospital de peregrinos, hoy desaparecido. A partir de aquí el camino se bifurca,
bien hacia Fisterra o hacia Muxía.
El Camino Francés es la ruta
jacobea más reconocida internacionalmente. Las vías de peregrinación que surcan
el continente europeo, ya desde la Edad Media, confluyen en Francia en cuatro
vías principales, para adentrarse en la Península Ibérica por dos pasos
fronterizos, el Puerto de Somport, en Huesca, y por Roncesvalles, en Navarra,
uniéndose los dos itinerarios en Puente la Reina (Navarra).
Hasta que en los siglos XI-XII se potenció desde
la monarquía hispana el Camino Francés, el Camino del Norte fue uno de
los más importantes. A través de esta ruta llegan peregrinos a Santiago desde
Francia o desde los países atlánticos, además de los asturianos, para visitar
el Santuario de San Salvador de Oviedo y la catedral de Compostela.
Aunque las peregrinaciones portuguesas
al sepulcro de Apóstol existían ya desde época altomedieval, es a partir de la
independencia de Portugal, a mediados del siglo XII, cuando se intensifican.
Durante el siglo XX el Camino Portugués no fue una ruta muy transitada,
durante la última década del siglo comenzó a revitalizarse, hasta convertirse
actualmente en la segunda más utilizada después del Camino Francés.
El Camino Primitivo es el
itinerario jacobeo seguido por los primeros devotos llegados del reino
asturiano. Fue el camino que siguió, probablemente, el rey astur Alfonso II El
Casto, desde Oviedo hasta la tumba del Apóstol en el primer tercio del s. IX.
El camino tiene su origen en la ciudad de Oviedo, pero fue seguido también por
otros peregrinos venidos desde el norte de España y Europa. Hasta que en el s.
X se consolida el Camino Francés, éste fue el itinerario más frecuentado.
El Camino del Sudeste o de la Vía de
la Plata tiene su origen en la calzada romana llamada Vía de la Plata, que
unía las ciudades de Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga). La
ruta siguió utilizándose posteriormente en época visigoda y en tiempos de la
dominación islámica. A partir de 1250 fue utilizada por peregrinos de Andalucía
y Extremadura.
La Ruta del Mar de Arousa y del
río Ulla recuerda la “Traslatio” jacobea, la llegada a Galicia, por mar, del
cuerpo del Apóstol Santiago, tras su martirio en Jerusalén.