jueves, 1 de mayo de 2014

Historia de las peregrinaciones


Historia del Camino de Santiago

La ruta jacobea está conformada por una red de caminos de peregrinación que comunica los lugares más distantes de Europa con la tumba del Apóstol. En 1987 fue declarada Primer Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa.  En 1993 se convirtió en Bien Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y en 2004 recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
Según cuenta  la tradición, Santiago fue el apóstol que predicaría en las tierras más lejanas de entre las conocidas, el límite occidental. Dos de los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro, recogieron su cuerpo y su cabeza, y los trasladaron hasta Galicia, arribando su embarcación a Iria Flavia, después de siete días de navegación. 
Tras varias vicisitudes es enterrado en un bosque conocido como Libredón en el Reino de Asturias. Tras ocho siglos olvidada, la tumba fue encontrada por un ermitaño, de nombre Pelayo, entre el 820 y el 830.
Al enterarse el rey Alfonso II, acude desde Oviedo para visitar el lugar y constatar la milagrosa revelación, siendo el primer peregrino. Por orden de Alfonso II se edificó una modesta iglesia sobre la tumba dedicada al culto a Santiago. La segunda basílica apostólica que la monarquía levantó en Compostela fue consagrada por Alfonso III en el 899.

Santiago de Compostela constituía, a finales del siglo X, un burgo de medianas dimensiones, aunque era considerado un centro religioso de prestigio internacional. El peregrinaje, como fenómeno medieval, tuvo un componente eminentemente religioso.

La peregrinación a Santiago de Compostela alcanzó su célebre edad de oro durante los siglos XI, XII y XIII cuando se trazó el camino físico en las zonas donde aún no existía, se levantaron puentes que salvaron el curso de los ríos, se construyeron iglesias y catedrales, y se ayudado a los monasterios con donaciones y redimiendo de impuestos a los peregrinos que pasaban por sus tierras.

Otro de los aspectos fundamentales que sostuvo el fenómeno de la peregrinación jacobea fue la hospitalidad del Camino de Santiago, protagonizada tanto por los poderosos como por los humildes.
Los 8 Caminos
La web oficial del Xacobeo marca ocho caminos hacia Santiago, aunque en sólo en uno de ellos el destino final es el principio. El Camino Inglés lo conformaron peregrinos venidos del norte, escandinavos, flamencos, ingleses, escoceses e irlandeses emplearon la ruta del mar. Ferrol y A Coruña son los dos puntos de partida. 
El Camino de Fisterra-Muxia es el único trayecto que tiene en Santiago la ciudad de origen y no como meta. Se parte hacia el Camino desde la Praza do Obradoiro y tras pasar Negreira y otras pequeñas localidades se llega a Hospital, población que contó con un modesto hospital de peregrinos, hoy desaparecido. A partir de aquí el camino se bifurca, bien hacia Fisterra o hacia Muxía. 
El Camino Francés es la ruta jacobea más reconocida internacionalmente. Las vías de peregrinación que surcan el continente europeo, ya desde la Edad Media, confluyen en Francia en cuatro vías principales, para adentrarse en la Península Ibérica por dos pasos fronterizos, el Puerto de Somport, en Huesca, y por Roncesvalles, en Navarra, uniéndose los dos itinerarios en Puente la Reina (Navarra).

 Hasta que en los siglos XI-XII se potenció desde la monarquía hispana el Camino Francés, el Camino del Norte fue uno de los más importantes. A través de esta ruta llegan peregrinos a Santiago desde Francia o desde los países atlánticos, además de los asturianos, para visitar el Santuario de San Salvador de Oviedo y la catedral de Compostela.

Aunque las peregrinaciones portuguesas al sepulcro de Apóstol existían ya desde época altomedieval, es a partir de la independencia de Portugal, a mediados del siglo XII, cuando se intensifican. Durante el siglo XX el Camino Portugués no fue una ruta muy transitada, durante la última década del siglo comenzó a revitalizarse, hasta convertirse actualmente en la segunda más utilizada después del Camino Francés.

El Camino Primitivo es el itinerario jacobeo seguido por los primeros devotos llegados del reino asturiano. Fue el camino que siguió, probablemente, el rey astur Alfonso II El Casto, desde Oviedo hasta la tumba del Apóstol en el primer tercio del s. IX. El camino tiene su origen en la ciudad de Oviedo, pero fue seguido también por otros peregrinos venidos desde el norte de España y Europa. Hasta que en el s. X se consolida el Camino Francés, éste fue el itinerario más frecuentado.

El Camino del Sudeste o de la Vía de la Plata tiene su origen en la calzada romana llamada Vía de la Plata, que unía las ciudades de Emerita Augusta (Mérida) y Asturica Augusta (Astorga). La ruta siguió utilizándose posteriormente en época visigoda y en tiempos de la dominación islámica. A partir de 1250 fue utilizada por peregrinos de Andalucía y Extremadura.
La Ruta del Mar de Arousa y del río Ulla recuerda la “Traslatio” jacobea, la llegada a Galicia, por mar, del cuerpo del Apóstol Santiago, tras su martirio en Jerusalén.